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¿Es confiable la Biblia?

¿La Biblia que leemos es la misma que se escribió?

La Biblia se copió a mano durante siglos. ¿Cómo sabemos que no cambió? Los manuscritos antiguos y la ciencia de la crítica textual dan una respuesta sólida.

Por · · 3 min de lectura
Fragmentos de pergamino antiguo con escritura hebrea en una vitrina de museo
En este artículo
  1. La pregunta del «teléfono roto»
  2. El Nuevo Testamento: una abundancia de manuscritos
  3. El Antiguo Testamento y los rollos del mar Muerto
  4. ¿Y las diferencias entre copias?
  5. ¿Por qué importa?

La pregunta del «teléfono roto»

Es común pensar que la Biblia pasó por un largo «teléfono roto»: alguien la copió mal, otro copió la copia, y al final nadie sabe qué decía al principio. Pero la transmisión de la Biblia no funcionó así. No hubo una sola cadena de copias, sino miles de copias en distintos lugares, que hoy podemos comparar entre sí.

El Nuevo Testamento: una abundancia de manuscritos

Pequeño fragmento de papiro griego antiguo protegido entre vidrios

Se conservan más de cinco mil manuscritos del Nuevo Testamento en griego, además de miles de traducciones antiguas al latín, siríaco y copto, y una enorme cantidad de citas en los escritos de los primeros cristianos. Algunos fragmentos son muy tempranos: el papiro conocido como P52, con unos versículos de Juan 18, suele fecharse en la primera mitad del siglo II, pocas décadas después de que se escribiera el Evangelio.

Para comparar: de muchas obras clásicas griegas y latinas, que nadie duda en citar, sobreviven apenas unas decenas o pocos cientos de copias, y las más antiguas están separadas del original por muchos siglos.

El Antiguo Testamento y los rollos del mar Muerto

Cuevas de Qumrán en los acantilados del desierto, junto al mar Muerto

Antes de 1947, los manuscritos hebreos completos más antiguos del Antiguo Testamento eran de alrededor del año 1000 d.C. Ese año se descubrieron en Qumrán, junto al mar Muerto, los rollos del mar Muerto. Entre ellos había un rollo casi completo de Isaías, unos mil años más antiguo. Al compararlo con el texto que ya se conocía, la coincidencia fue notable: las diferencias eran, en su mayoría, de ortografía y detalles menores.

Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.Isaías 40:8

¿Y las diferencias entre copias?

Escritorio de un escriba antiguo con pluma de junco, tintero y un rollo a medio copiar

Existen, y los estudiosos las conocen bien. La disciplina que las estudia se llama crítica textual. La mayoría son errores involuntarios fáciles de detectar: una palabra escrita dos veces, una letra cambiada, un orden distinto. Unas pocas son más importantes, como el final largo de Marcos (16:9-20) o el relato de la mujer adúltera (Juan 7:53-8:11), y por eso muchas Biblias las señalan con una nota. Ninguna de ellas introduce ni elimina una enseñanza que no esté clara en otras partes de la Escritura.

¿Por qué importa?

Porque la fe cristiana no se apoya en leyendas lejanas, sino en hechos y palabras que fueron registrados y transmitidos con cuidado. Que podamos leer hoy, en nuestro idioma, lo que escribieron los profetas y los apóstoles es un regalo. Y también una responsabilidad: leerlo bien. Si te interesa entender cómo se formó la Biblia y cómo interpretarla, esos temas forman parte de nuestra formación. También te puede servir leer ¿Tiene contradicciones la Biblia?

Pasajes citados

Fuentes y bibliografía

  1. Bruce, F. F. ¿Son fidedignos los documentos del Nuevo Testamento? Editorial Caribe.
  2. Metzger, Bruce M. y Ehrman, Bart D. The Text of the New Testament. 4.ª ed., Oxford University Press, 2005.
  3. Wegner, Paul D. A Student's Guide to Textual Criticism of the Bible. InterVarsity Press, 2006.
  4. Tov, Emanuel. Textual Criticism of the Hebrew Bible. 3.ª ed., Fortress Press, 2012.

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